Ilustrísima Señora alcaldesa del Ayuntamiento de A Coruña y miembros de la corporación municipal
Estimadas y respetadas autoridades que nos acompañan
Ilustrísimos académicos numerarios y señores académicos correspondientes.
Estimados compañeros y compañeras, señoras y señores.
La Real Academia de Medicina de Galicia, institución inicialmente denominada Real Academia de Medicina y Cirugía de Santiago de Compostela, nació por Real Decreto de Fernando VII el 31 de agosto de 1830, iniciando la actividad oficialmente el 7 de abril de 1831. Obedeciendo un Orden de la "Real Junta Superior de Gobierno de Medicina y Cirugía" de 10 de julio de 1833, fue trasladada a A Coruña, donde permaneció hasta hoy, con un territorio de actuación que comprendía Galicia y Asturias, hasta 1972, año en se separaron tras la fundación de la Facultad de Medicina en Oviedo en 1968.
El origen de las Reales Academias está estrechamente ligada a la Ilustración y al despotismo ilustrado del siglo XVIII.
Con esta mentalidad, la monarquía entendió que; para modernizar el país, centralizar el poder y mejorar la economía, era esencial controlar y promover la ciencia, la literatura y las artes. Las Reales Academias fueron creadas precisamente para ese propósito, destacando tres factores clave:
Enfrentarse a las universidades: Las universidades de la época estaban fuertemente influenciadas por la Iglesia y el pensamiento escolástico tradicional, resistiendo a las nuevas corrientes científicas. Las Academias fueron creadas como instituciones modernas y laicas directamente dependientes de la Corona para promover la innovación.
Centralización y fijación de la cultura: Siguiendo el modelo francés de Luis XIV, el objetivo era unificar y dar prestigio nacional a la lengua, a la historia y al arte.
Utilidad pública: Para los pensadores de la Ilustración, el conocimiento debía tener una aplicación práctica que generara riqueza, orden social y progreso tecnológico. El ideal ilustrado es el motor de nuestra sociedad hipertecnológica actual, aunque con nuevos y complejos desafíos como la Inteligencia artificial, la computación cuántica y el cambio climático.
La estructura funcional estaba organizada en tres grupos de reconocidos profesionales, los académicos de número, que se comprometían a asistir a las sesiones científicas y de gestión sanitaria en la sede, los denominados agregados, asentados en las subdelegaciones médicas, distribuidas por diferentes partidos judiciales de Galicia y Asturias, y los académicos correspondientes, denominados así porque a través de la correspondencia postal, enviaban información sobre problemas de salud y enfermedad que surgían en sus zonas de ejercicio profesional. Uno de los primeros informantes, precisamente el año 1833, fue el vigués doctor Taboada Leal, académico agregado por Vigo, primer médico que diagnosticó, ese año, a un enfermo de cólera, poniendo en marcha el lazareto de las islas de San Simón y San Antonio en Redondela para su aislamiento y tratamiento.
La Real Academia de Medicina de Galicia, durante muchas décadas, llevó a cabo tareas muy importantes como a la elaboración de los censos de médicos, cirujanos y parteras, formación de esos profesionales y la promoción de la ciencia; impartiendo enseñanzas (matemáticas, física, botánica), estimulando la investigación, publicando trabajos científicos y ocuparse de la Salud Pública: gestión de las epidemias (cólera, viruela, tifus y gripe) y ocupándose de la vacunación antivariólica, de apoyar la creación de balnearios y de asesorar en los asuntos médico-legales.
La aparición de los colegios de médicos en 1898, el desarrollo y la mejora de las universidades, el establecimiento del sistema nacional de salud y de entidades privadas, las sociedades médicas y las organizaciones sindicales, llevaron a que; la regulación de la profesión médica y la protección de la salud de los ciudadanos estén, bajo la coordinación de los servicios del estado, capaces de garantizar la equidad del sistema en todo el país.
Afortunadamente, los objetivos y funciones de la Real Academia de Medicina de Galicia son diferentes y se centran en contribuir, fomentar, velar por el progreso, la investigación, la docencia y el mejor y mayor conocimiento de la ciencia médica, haciendo llegar a la sociedad en general, a través de los distintos canales y medios de comunicación, información y opinión documentada y contrastada sobre cuestiones de índole médica y sanitaria que sean de conveniente difusión, con especial atención la actitud humanística dentro del desarrollo tecnológico actual que ,debería llegar a través de la medicina personalizada con las mejores soluciones y cuidados para nuestros pacientes.
Hoy, lo principales apoyos para la Real Academia de Medicina de Galicia, son, junto con la Conselleria de Sanidad de Galicia, a la que fuimos transferidos desde el Instituto de España con la instauración del estado autonómico, entidades privadas como la Fundación Barrié y la Fundación Centro Oncológico de Galicia y principalmente el Ayuntamiento de A Coruña, que nos acoge en este impresionante edificio de Salvador de Madariaga, sede de instituciones culturales, desde 1977, en la época del alcalde José Manuel Liaño Flores, y la ampliación realizada en 2003 cuando Francisco Vázquez Vázquez era alcalde. Gracias.
La Real Academia de Medicina de Galicia (RAMG) acaba de rescatar su legado documental del olvido tras completar la organización, clasificación y restauración de su Archivo Histórico. Esta excepcional colección abarca aproximadamente 200 años de historia y, al no haber sido inventariada hasta ahora, seguía siendo un legado completamente desconocido para la historia de la medicina y la cirugía gallegas.
La recuperación de estos materiales fue una prioridad absoluta para la actual Junta de Gobierno de la Academia. Entre los hallazgos se encuentran informes inéditos sobre las principales epidemias en Galicia de cólera, viruela, tiña, tifus y lepra en villas como Monforte de Lemos, Tui, Vivero, Baiona, Betanzos y Santiago de Compostela. También se incluyen archivos detallados sobre casos de faltas profesionales en Santiago de Compostela, Ferrol, Ribadavia, Monforte de Lemos, Allariz, Bembibre, Caldas de Reis, Vigo, Coruña y Chantada, así como documentos sobre estudios de baños termales. También es significativa la conservación de documentos únicos, como los manuscritos originales del Curso de Agricultura impartido por el reconocido médico coruñés Félix Estrada Catoira en la Habana entre 1883 y 1886.
Tras su implantación en la ciudad de Coruña, treinta años después de la expedición Balmis, la Academia tenía una Comisión de Vacunación, dedicada el estudio, asesoramiento y control de las cuestiones sanitarias, pero no un centro de vacunación, como el de la Sala del Hospital de Caridad y posteriormente el Instituto privado del Dr. Pérez Costales. Menos conocido es el importante papel de la Real Academia de Medicina de Galicia en el brote de cólera en A Coruña en 1854 que desencadenó el caos: murió un tercio de la población que era alrededor de 24.000 personas; 300 enfermos al día. Para evitar una sensación de pánico en la población, prohibieron el repique de las campanas de las iglesias en señal de luto, y que; los monaguillos, tocasen la campanilla en los entierros por las calles.
Entre las figuras más destacados por su ayuda están José Villar, el farmacéutico que fundó la farmacia de la calle Acevedo (hoy calle Real), que aún sigue en funcionamiento en la actualidad; los médicos de la Junta de Sanidad y Bienestar; y figuras como el doctor Nicasio Landa, médico oficial de epidemias. No obstante, la contribución más significativa vino del liderazgo en Santiago de José Varela de Montes, médico, catedrático de Fisiología, Higiene y Medicina Legal en la Universidad de Compostela y miembro de la Real Academia de Medicina que; colaboró activamente en la redacción del histórico Boletín del Cólera, un periódico científico de publicación trisemanal creado en Galicia para coordinar los esfuerzos médicos contra la peste.
Sin embargo, el fin de la epidemia se produjo de la noche a la mañana. El 22 de octubre de 1854, la Virgen de los Dolores fue llevada en procesión desde la iglesia de San Nicolás. Ese día, las muertes cesaron. La prensa de la época informó de eso. Al día siguiente, la gente comenzó a retomar su vida normal.
Más allá de los grandes acontecimientos científicos y las emergencias sanitarias, los archivos desempolvados revelan anécdotas locales, como la singular relación de colaboración entre la institución y el Ayuntamiento de A Coruña en 1851. Dado que el Ayuntamiento carecía de un retrato oficial de la reina Isabel II en la sede municipal del desaparecido convento de San Agustín —situado en la plaza de San Jorge—, el alcalde solicitó formalmente el préstamo del lienzo que conservaba la Academia. Así comenzó la tradición de que cada 19 de noviembre, festividad de Santa Isabel de Hungría, el cuadro fuera prestado al Ayuntamiento para ser expuesto solemnemente en el balcón principal del edificio municipal.
Ser los custodios de nuestra memoria histórica de casi doscientos años, nos sirve de trampolín, para sumergirnos en el océano de los grandes retos de la medicina tecnológica actual, pero; compartiendo el aliento humanístico de quienes nos precedieron.
Muchas gracias a las instituciones que nos ayudan en el desarrollo de nuestros proyectos, representadas hoy por el Ayuntamiento de A Coruña. en esta ocasión tan especial del descubrimiento de esta placa conmemorativa. El tiempo pasa, pero aquí, en la Real Academia de Medicina, seguiremos luchando por el bienestar de la ciudadanía mejorando la salud y avanzando en el tratamiento de las enfermedades; pero siempre teniendo presente que vivir es equivocarse.
Por ello, querida alcaldesa, precisamos de la comprensión y la tolerancia de los que nos seguirán.
Muchas Gracias.
He dicho.