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Discurso in memoriam del Ilmo. Sr. D. Alfonso Varela Núñez

07/03/2018· CIENTÍFICO - Discursos

Pronunciado por el Ilmo. Sr. D. José Luís Nogueira March, Académico Numerario de Urología, el 7 de Marzo de 2014

Excmo. Sr. Presidente
Ilmos. Sres Académicos Familiares del Dr. Várela Sras y Sres.

Agradezco a esta Academia el que me hay designado para recordar en este acto a la persona que ocupó en los últimos años el sillón de ginecología y que tanto prestigio aportó a la misma por su relevancia profesional y personal; el profesor Alfonso Várela Nuñez. Al mismo tiempo, celebro la oportunidad que se me brinda de poder rememorar en público la biografía de una persona a la que me unió una íntima amistad, inalterada, durante más de 50 años. Por ello, no voy a limitarme simplemente a exponer su 'curriculum' que, por otra parte, se podría leer en distintas publicaciones, si no también a referir las circunstancias en que los hechos se han producido, pues la estrecha relación mantenida, me convierte en un testigo de ex-cepción. Indudablemente, el conocimiento del contexto histórico de un hecho, refuerza la interpretación del mismo.

En un ambiente familiar muy propicio, inicia Alfonso la carrera de medicina que cursa brillantemente en su totalidad en la Universidad de Santiago entre 1945 y 1951. Obtiene una plaza de Alumno Interno por oposición, precisamente en la Cátedra de Ginecología que ostentaba el profesor Novo González, también miembro de esta Academia en su momento. En 1952 realiza el examen de Grado, obteniendo la calificación de sobresaliente.
Pese a haber estudiado en la misma Facultad, aunque con una diferencia de tres cursos, no conozco a Alfonso hasta el año 1956 cuando regresa de Barcelona, después de haber ocupado durante 3 años la plaza de Médico Residente en la Maternidad Provincial de Barcelona, que dirigía el prof. Dexeus Font.

A continuación, coincidimos en Londres, en el período en el que ambos realizábamos el curso de otoño de la Universi¬dad de Londres, él en el Instituto de Obstetricia y Ginecología y yo en el Instituto de Urología. Es en este período cuando se estrecha nuestra amistad.
En marzo de 1957 obtiene una plaza de Sénior Housé Of-ficer en el St. Mary's Hospital de Manchester, cuyo servicio dirigía el prof. Morris, permaneciendo en este Centro hasta Diciembre de 1958 . Prolonga su estancia en Manchester un año más como becario de la Fundación March. Se incorpora entonces al Servicio de Anatomía Patológica, interesándose por la Colpocitología y la Patología perinatal, sobre cuyo aspecto confecciona su 'tesis doctoral' que dirige el prof. Lan-gley y que posteriormente presenta en la Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago, obteniendo la calificación de sobresaliente 'cum laude'.
En Manchester conoció a Marian, la que había de ser su mujer, una persona encantadora, que fue un gran apoyo para él durante toda su vida.
En 1960 regresa definitivamente de Inglaterra y se incor-pora a la Cátedra de Ginecología de la Facultad de Medicina de Santiago que dirige el prof. Novo González, con el que co-labora en los años siguientes, obteniendo en 1965 el puesto de Profesor Adjunto por oposición, que desempeña con dedicación exclusiva.
Hasta aquí me he referido a la formación profesional del Dr. Várela, es decir, a la experiencia acumulada tras su estancia en los más prestigiosos Centros.
A partir de este momento, Alfonso, se plantea dos posibles objetivos: alcanzar una cátedra de la especialidad y dirigir un servicio hospitalario, siguiendo el modelo británico que tan bien conoció durante su estancia en Inglaterra.


Consecuente con este planteamiento, oposita en 1965 a la Cátedra de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Sa-lamanca.
Llegado este momento, creo que vale la pena hacer unos comentarios acerca de las exigencias inherentes a la oposición a cátedra en aquella época:
La oposición incluía 6 ejercicios, todos ellos eliminatorios:

1º Curriculum Vitae que podía ser discutido por todos los opositores, en lo que se denominaba la trinca y que, con fre-cuencia excediendo a la discusión científica, se llegaba al in¬sulto personal. En los últimos tiempos, en ocasiones se llegaba a un 'pacto de no agresión' entre los opositores.

2º Memoria, que incluía el Método y Fuentes de la espe-cialidad.

3º Lección Magistral. Tema elegido por el opositor.

4º Examen oral. Exposición de un tema por sorteo del programa del opositor, elegido por sorteo.

5º Examen práctico.

6º Examen escrito. Sorteo de dos temas de los programas de todos los opositores.

En la oposición que nos ocupa, habían participado 6 opositores de los que 4 quedaron eliminados a lo largo de los distintos ejercicios. Únicamente completaron la oposición 2 personas; el Dr. Várela y otro participante. El tribunal adjudicó 2 votos al Dr. Várela y 3 votos al otro opositor, que ganó la Cátedra. Conviene recordar que, casualmente, el ganador era pariente próximo de un reconocido Profesor de Ginecología. El Tribunal felicitó al Dr. Várela por su brillantez, de la que yo puedo dar fe, por haber presenciado toda la oposición. En realidad, Alfonso Várela fue un catedrático sin cátedra, puesto que aprobó todos los ejercicios de la oposición.

Decepcionado por lo ocurrido, decidió no volver a participar en una oposición a cátedra.

El afán de dirigir un servicio hospitalario, le llevó a opositar en 1966 a la jefatura de servicio del Hospital Provincial de Huelva. También esta oposición merece algún comentario; celebrada en la Facultad de medicina de Sevilla tenía un favorito indiscutible en la persona de un colaborador de la cátedra del prof. Bedolla, Presidente del Tribunal. Sin embargo, en el transcurso de la oposición, la superioridad del Dr. Varela fue tan evidente, que el prof. Bedolla, haciendo gala de su caballerosidad, felicitó a Alfonso y la plaza le fue adjudicada.


En los 6 años que estuvo al frente del servicio y poste-riormente también como director del Hospital, realizó una labor extraordinaria, prestigiando el Servicio y el Hospital, convirtiéndolo en un centro de referencia de la especialidad de Ginecología en Andalucía. En 1971 tuve la oportunidad de visitarle en Huelva y quedé gratamente sorprendido por el nivel del Centro.

En 1973 se convoca la plaza de Jefe del Departamento de Obstetricia y Ginecología del Hospital Juan Canalejo de La Coruña. Pese a gozar de una posición de privilegio en Huelva, tanto en el aspecto profesional como en el económico y social, no duda en renunciar a esta situación envidiable, ante la posibilidad de dirigir un servicio tan importante, donde desarrollar su bien fundamentado proyecto profesional.

Obtiene la plaza por oposición y se traslada a Coruña. Se incorpora al Servicio en un momento óptimo, de plena madurez, con una sólida formación, una importante experiencia acumulada y un afán de dedicación intensa a la labor docente y asistencial. Esto, unido a la la personalidad del Dr. Varela, crea reticencias en el ambiente; pero, en poco tiempo, el buen criterio y la superioridad, se impone a la mediocridad circundante.


Pone en marcha el proceso de formación especialistas MIR, tarea a la que dedicó un gran esfuerzo y que dio como resultado la formación de numerosos especialistas que luego ocuparían puestos de responsabilidad en distintos hospitales de Galicia. Fue miembro electo de la Primera Comisión Nacional de Obstetricia y Ginecología, por un período de ocho años.

No voy a detenerme en pormenorizar su labor como publicista ya que su producción es demasiado extensa, así como su presencia y actuación en sociedades nacionales y extranjeras. Únicamente quiero resaltar el nombramiento de Socio de Honor de la Sociedad Española de Obstetricia y Ginecología, coincidiendo con su jubilación.

En febrero de 1990 ingresa en Esta Academia como Miembro Numerario, ocupando el sillón de ginecología. Tuve el honor y la satisfacción de haber sido designado por la Academia para contestar a su Discurso de Ingreso; un magnífico estudio titulado 'Control, dominio y manipulación de la reproducción humana'

En los últimos años, esta Academia ha sufrido la pérdida de distinguidos miembros, que ya han sido homenajeados en su momento. A estos, hay que añadir los nombres de Ramón y Alfonso Várela Núñez, ambos pertenecientes a una familia con gran tradición médica y universitaria, ya que su abuelo, D. Manuel Várela de la Iglesia fite Catedrático de la Universi-dad de Santiago en 1905 y su padre, D. Juan Várela, Gil fue Profesor Honorario de Anatomía Patológica de la misma Universidad, igual que, con posterioridad, lo fue su hijo, D. Ramón Várela Núñez. Y la tradición familiar continúa, ya que su hijo, D. Juan Várela Duran, es en la actualidad Catedrático de Anatomía Patológica y ocupa en esta Academia el sillón que antes había ocupado su padre.
No quiero perder la oportunidad de dedicar unas palabras de recuerdo al Prof. Ramón Várela Núñez, aunque ya fue homenajeado en su momento. Maestro vocacional, hombre inteligente y sagaz, entrañable amigo de quien he aprendido mucho y a quien tengo mucho que agradecer. *

Alfonso también fue Profesor de la Facultad de Medicina de Santiago, aunque en otra disciplina; Pro. Adjunto equivalente al Profesor Titular actual.
He revisado la carrera profesional de Alfonso Várela cuya calificación merece un 'cum laude'. En el aspecto humano merecería incluso una calificación superior, si la hubiere.

Luchador, trabajador infatigable y tenaz, eligió una vida dedicada al trabajo y todos los sacrificios, sinsabores y luchas que conlleva toda labor profesional de responsabilidad bien realizada.

Fue un hombre íntegro y cabal; familiar y cercano; pacífico, conciliador y generoso. Disfrutaba de la amistad y de la buena mesa, en síntesis todo un 'gentleman' .
Después de lo dicho, me dirijo a tí Mariana para felicitarte porque tienes muchos motivos para sentirte orgullosa de tu padre y me consta que así es.
Con estas palabras doy por terminada mi alocución.
Gracias a todos por su atención.